Previous Next

Secuencia cultural del Alto Upano

-Ocupación Sangay: La ocupación más antigua del valle del Alto Upano (aproximadamente entre el 900 y 500 a.C.) está representada por el conjunto cerámico Sangay. Los restos cerámicos caracterizados por el uso de un desgrasante grueso, apuntan a que la alfarería se concentró principalmente en la elaboración recipientes de uso cotidiano algunos de los cuales presentan decoración incisa y el aplique. Tanto las formas de las vasijas como los motivos decorativos están muy vinculados a rasgos netamente amazónicos. Debido a la escasa evidencia cultural se especula que la ocupación Sangay fue dispersa y probablemente con un bajo índice poblacional. Evidencias de este estilo cerámico fueron reportadas por Porras (1987) en los poblados de Chiguaza y Paulo VI, hacia el sector norte del valle. Sin embargo no existen reportes de este material en el sur, lo que probablemente define el área de asentamientos Sangay entre el río Palora y el cauce alto del río Upano.

-Ocupación Upano: Alrededor del año 400 a.C. la cultura Upano inició una intensa fase de ocupación en la región. Luego de consolidar su dominio en el valle paulatinamente incrementaron los contactos comerciales con el área andina, lo que les habría permitido alcanzar un notable desarrollo cultural generando significativos en el paisaje. Las investigaciones arqueológicas permiten hasta el momento establecer dos momentos importantes en el desarrollo de esta cultura. El primer momento abarca aproximadamente entre el año 380 a. C. y el 65 d.C. Este período se destaca por la presencia mayoritaria de cerámica con el estilo decorativo conocido como Upano Rojo entre Incisiones. El hallazgo de este estilo cerámico en contextos de la sierra austral sugieren la existencia de contactos culturales con los grupos que habitaron la sierra. El segundo momento Upano habría estado caracterizada por el inicio de las construcciones de montículos probablemente hacia el 65 d.C. Como resultado de las tareas de construcción de montículos los poblados Upano habrían adquirido mayor organización social destacando a la región como enclave político y económico. De acuerdo a Rostain (1999, 2006) las evidencias de una capa de ceniza volcánica, producto de una fuerte erupción del volcán Sangay, marcan la decadencia de la ocupación Upano entre el 400 y 600 d.C y el posterior abandono del valle por un considerable período.

-Ocupación Huapula: Luego de un período de abandono tras los eventos eruptivos del volcán Sangay el valle nuevamente es reocupado entre el 700 y 1200 años d.C., esta vez por la cultura Huapula. De filiación y características netamente amazónicas los nuevos ocupantes del valle aprovecharon algunos de los montículos dejados por los Upano siglos antes. De acuerdo a Stephen Rostain, la comparación etnográfica de un contexto doméstico de las viviendas Achuar en la amazonía ecuatoriana y los vestigios Huapula encontrados sobre un montículo, dejan entrever que las formas de vida de estos grupos no habrían sido muy distintas a la de los Achuar. La evidencia material se encuentra caracterizada por la presencia de la decoración corrugada en vasijas amplias probablemente usadas para contener chicha; así como en metates y manos de moler. Las características de los contextos excavados presentan elementos domésticos, que nos conducen a pensar que la ocupación Huapula fue dispersa y no tuvo la fuerza de la anterior ocupación Upano.

Estanislao Pazmiño